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jueves, 25 de mayo de 2017

25 de mayo de 1982

El 21 de mayo de 1982 los británicos habían iniciado el desembarco en Malvinas, desde entonces las aguas del Estrecho de San Carlos estaba siendo continuamente sometidas a ataques aéreos de la aviación argentina, a tal punto que dos fragatas habían sido hundidas, mientras que una fragata y un destructor habían quedado fuera de combate. Por otra parte, al menos una decena de buques habían resultado con daños de diversa importancia, pero el día 25 sería uno de los más duros para los británicos. En las aguas del estrecho habían perdido un destructor antiaéreo y una fragata había sido dañada, pero lejos de esa zona, en la retaguardia británica, una baja de importancia capital iba a ocurrir.
El deseo argentino de atacar y, de ser posible, hundir uno de los portaaviones británicos estaba presentes desde que el 2 de mayo el submarino nuclear HMS “Conqueror” hundiera al crucero argentino “Gral. Belgrano”, desde entonces no se escatimaron esfuerzos y estos dieron como resultado el hundimiento del destructor HMS “Sheffield” el 4 de mayo. Las misiones de interdicción naval de largo alcance corrían a cargo de los cazas “Super Etendard” de la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque (EA32).
Para el 25 de mayo, la EA 32 disponía de cinco aviones entregados por los franceses meses antes de la guerra, uno de ellos sería usado como fuente de repuestos, mientras que los cuatro restantes se utilizarían para disparar los cinco misiles antibuques AM-39 “Exocet” recibidos, de los que restaban tres después del exitoso ataque al HMS “Sheffield”.
La baja de los patrulleros SP-2H “Neptune” habían sido un duro golpe para el Comando de Aviación Naval (COAN), su baja estaba prevista y se llevó a cabo en tiempo y forma debido a que su obsolescencia era manifiesta. A partir de entonces, los Super Etendard se dedicaron a misiones de entrenamiento a la espera de que un nuevo blanco les fuese asignado, mientras que los comandantes comenzaban a buscar la forma de obtener información sobre la posición de los blancos británicos. La forma de obtener la información era prácticamente por predicción y no estuvo exenta de problemas.
El CIC Malvinas, que disponía de un radar TPS-43F, suministraría los datos sobre los ingresos y egresos de los “Sea Harrier” a la zona de cobertura del radar, y por medio del análisis de estas rutas, más la información sobre el radio de acción máximo teórico de los aviones británicos, se procedería a hacer los cálculos sobre la posible ubicación de los portaaviones británicos. Los primeros cálculos demostraron que los británicos seguían patrones más o menos fijos en sus corredores aéreos de entrada y salida a lo largo del día, lo que invariablemente permitió establecer la posición aproximada de los movimientos navales británicos fuera de la zona de combate específica. Pero el problema de organizar una misión de ataque con el sistema AM-39 “Exocet” no era nada sencilla, los misiles estaban almacenados en la base aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca, donde desde hacía unos meses se había comenzado a operar con los aviones Super Etendard y se encontraba el centro de mantenimiento de los aviones y sus sistemas asociados.
El 23 de mayo se lanza la primera misión de este tipo, los cálculos establecidos en base a los movimientos aéreos británicos señalaban un probable blanco al Noreste de las islas Malvinas, por lo que se trazó la tercera misión de ataque de la unidad. Dos aviones fueron alistados para la misión, cada uno con su valioso misil AM-39 “Exocet”, no había lugar a errores, estas armas eran resolutivas frente al enemigo y no podían malgastarse. A las 1500 horas los dos aviones despegan desde Río Grande al mando del Capitán de Corbeta Agotegaray (3-A-202) y el Teniente de Fragata Mariani (3-A-203), poniendo rumbo noreste, repostan el vuelo de un avión cisterna KC-130H de la FAA y ponen rumbo hacia su blanco. Tras cuatro exploraciones de radar, los dos pilotos no obtienen la identificación positiva de ningún blanco y proceden a retornar a Río Grande a las 1745 horas. El primer intento había fracasado.
Sin embargo, el 25 de mayo, fecha patria argentina, los planificadores navales estaban dispuestos a hacer lo imposible para lanzar un ataque exitoso. Con más y mejor información sobre los desplazamientos británicos, determinan que una formación naval británica se encontraba navegando a unas 100 millas al NE de Puerto Argentino. En este caso se determinó que la aproximación se realizaría desde el Norte, con el fin de evitar su detección temprana, ubicando a los aviones lanzadores a unas 100 millas al Norte del objetivo para iniciar su ataque. Se coordinó el contacto con el avión cisterna de la FAA y, finalmente, se pusieron en marcha los preparativos finales. La misión debería salir a las 1100 horas, pero la ausencia del avión de repostaje en vuelo impidió que la operación pudiese concretarse a esa hora, habiendo salir desde Río Grande, repostar en vuelo, atacar y retornar a Puerto Deseado. La operación no se canceló y terminó siendo retrasada.
Cuando los planificadores británicos comenzaron a organizar el sostén logístico de la operación “Corporate”, la expulsión de los argentinos de Malvinas, sabían que se encontraban ante un tremendo problema que insumiría todos los recursos existentes. De inmediato, los cálculos de los equipos, materiales y demás cargas a trasladarse hicieron buscar las opciones navales más viables debido a sus capacidades.
Por ello, el portacontenedores “Atlantic Conveyor, no pasó desapercibido. De 14.946 toneladas de desplazamiento, el buque estaba propulsado por turbinas de vapor y pertenecía a la empresa Cunard Steamship Company, integrante del consorcio Atlantic Container Lines, la cual operaba con otros cinco buques gemelos. El buque era relativamente nuevo, construido en 1970 por el astillero Swan Hunter Shipbuilders Ltd., y sus dimensiones eran impresionantes, con una eslora de 212,10 metros, prácticamente la misma que el portaaviones argentino V-2 “Veinticinco de Mayo”, una manga de 28,05 metros y un calado de 19,38 metros.
Sin embargo lo que más llamó la atención a los planificadores de la Royal Navy era su gigantesca capacidad de transporte. Del tipo RO-RO (Roll On – Roll Off), permitía embarcar y desembarcar vehículos de todo tipo por sus propios medios, disponiendo de una rampa a popa para ello, además de transportar contenedores. La cubierta principal permitía estibar hasta 700 contenedores normalizados, dos cubiertas permitían alojar 990 vehículos, mientras que una cubierta especial permitía embarcar 70 remolques playos. Sin duda, los dos buques de esta clase serían el principal sostén logístico de las fuerzas británicas enviadas al Atlántico Sur.
El 13 de abril la Royal Navy ordenó que el “Atlantic Conveyor”, y su gemelo el “Atlantic Causeway”, fuesen llamados a prestar servicio militar. Para tal función se asignó al capitán Michel Layard para que supervisara su transformación en buque militar mediante una serie de modificaciones menores. La capacidad de carga, sus enormes bodegas y la extensa cubierta de contenedores lo hacían fundamental, ya que no solo podría transportar cargas, sino que incluso podría permitir la operación de aviones y helicópteros en refuerzo a los dos portaaviones ligeros desplegados con la Task Force.
Los estudios de transformación determinaron que era necesario incrementar los equipos de seguridad y control de daños del buque, por lo que se destinaron 13 hombres de la Royal Navy para servir como personal de Control de Daños, además de la tripulación del buque, mientras que otros 35 fueron asignados a preparar otras modificaciones, como un centro de comunicaciones, que incluiría un enlace satelital, almacenes de provisiones, una lavandería y una zona de alojamientos para el personal militar. Además, debían organizar las cubiertas de manera de alojar la carga según los tipos.
Descubrieron que las dos cubiertas de automóviles estaban hechas de madera, las cuales estaban impregnadas de aceite y combustible derramados por los vehículos en los continuos viajes comerciales. 

También vieron la posibilidad de que la cubierta principal pudiese ser empleada como cubierta de vuelo por aviones y helicópteros, para lo que requería muy pocas modificaciones. Se había determinado que requeriría algunos refuerzos para operar los grandes helicópteros “Chinook” HC.Mk.1, a la vez que se le dotaría de un sector especial que permitiría el aterrizaje y despegue de los aviones “Sea Harrier” FRS.Mk.1 y “Harrier” GR.Mk.3, justo detrás del rompeolas de proa, y se procedió a señalizar la pista. Dos tercios de cada banda estarían protegidos contra el mar y el viento por medio de una hilera de contenedores, de cuatro contenedores de alto, a la vez que planchas de metal podrían servir de techo para un improvisado hangar. A popa se alistó otra cubierta de vuelo adicional, lo que incrementaría la flexibilidad del buque, a la vez que se modificaba al buque para poder recibir combustible mientras navegaba. Los alojamientos se pensaron para permitir acomodar a unos 100 hombres, que incluía el personal de comando, logístico, los encargados de las aeronaves y el de Control de Daños, que además cumplía las funciones de apoyo a las operaciones aéreas desde el buque.

Cuando todo estuvo listo se comenzó a embarcar la carga, vehículos, remolques, alimentos, provisiones varias, municiones, cocinas de campaña, equipos de ingenieros, una planta desalinizadora y otros materiales de ingenieros. También se embarcaron uniformes y carpas suficientes para 4.000 hombres. Los requerimientos del teatro de operaciones obligaron a transportar una pista de operaciones para los aviones “Harrier”, además de cargarse repuestos, cohetes y bombas para éstos. Los helicópteros también requerirían el envío de repuestos y tanques de combustible para facilitar sus operaciones desde tierra.
El día 15 de abril el capitán Layard se reunió con el comandante del buque, el capitán Ian “Birdseye” North, con quien discutiría todos los asuntos relativos a la puesta en servicio del buque y su tripulación, además de las modificaciones necesarias. Junto con su gemelo “Atlantic Causeway”, la Task Force dispondría de una impresionante capacidad logística para desplegarse hacia el Atlántico Sur.
Se realizó un ejercicio definitivo en el que el buque realizó un ensayo de repostaje en el mar, mientras que aterrizaron cinco helicópteros “Chinook” (18 Squadron) y ocho “Wessex” (848 Squadron), los cuales rápidamente fueron alistados para su transporte, desmontándose sus rotores y protegidos contra los elementos. Culminado esto, un “Sea Harrier” (809 Squadron) hizo una prueba de apontaje a los mandos del Lt.Cdr. Tim Gedge.
Tras un largo viaje hacia la isla Ascensión, con algunos inconvenientes, el buque arribó el 5 de mayo, desembarcó uno de los “Chinook” allí. De inmediato se procedió a embarcar ocho “Sea Harrier” FRS.1 de la Royal Navy y seis “Harrier” GR.3 de la RAF, todos los cuales habían llegado en vuelo desde Gran Bretaña. El grueso de la carga fue transferido al mercante MV “Stromness”, que participaría directamente de la operación anfibia, y el buque recibiría otras cargas adicionales que debían ser llevadas a la zona de conflicto. Un helicóptero “Sea Lynx” HAS.Mk.2 fue embarcado para reemplazar las bajas sufridas hasta entonces.
Un caza “Sea Harrier” se desplegó completamente armado y en alerta en la cubierta de vuelo, ya que los aviones Boeing 707 argentinos eran empleados en misiones de exploración lejana y el “Atlantic Conveyor” era un objetivo por demás tentador, aunque aún eso no era tenido en cuenta por los planificadores argentinos. Cuando arribó donde se encontraba la Task Force, el “Atlantic Conveyor” transfirió los aviones de combate a los dos portaaviones, además de los repuestos, bombas y cohetes que almacenaba en sus bodegas y que permitirían mantener el ritmo de las operaciones aéreas británicas.
Con las tropas británicas consolidando la cabeza de playa en San Carlos, el brigadier Julian Thompson recibe la orden de atacar Darwin y Pradera de Ganso, una localidad cercana a la cabeza de playa y que había previsto aislar para evitar que pudiera afectar su avance hacia Puerto Argentino. Un pensamiento militar dice que “ningún plan resiste el contacto con el enemigo”, y en este caso Thompson tendría varios enemigos en su contra. Las exigencias políticas de Londres por una victoria intermedia que permitiera la propaganda interna, el clima que estaba empeorando y obligaba a acelerar las acciones terrestres, los esfuerzos logísticos y, por último, los argentinos que recién ahora debería enfrentar en tierra y de quien desconocía sus capacidades. Escasos de helicópteros para el apoyo logístico y la movilidad a las fuerzas de tierra, el 24 de mayo se dio la orden para que el “Atlantic Conveyor” iniciara el viaje hacia el estrecho de San Carlos, el cual se preveía que se iniciara antes del día 26 de mayo. Una de sus funciones sería permitir el desembarco de la pista de “Harrier” que alivianaría las operaciones desde los portaaviones. Mientras iniciaba su corta travesía hacia la Anphibious Operations Area, el destino del buque quedaba definido.
CC Curilovic y el TN Barraza 
A las 1430 horas del 25 de mayo, dos cazas Super Etendard de la EA32 habían despegado desde Río Grande, cada uno transportaba un misil antibuque AM-39 “Exocet” y su misión había sido planificada en base a los datos obtenidos por los movimientos aéreos británicos. La sección “Mina” estaba compuesta por el CC Curilovic (3-A-203) y el TN Barraza (3-A-204), los cuales despegaron con rumbo Noreste. En la planificación se habían analizado multitud de factores, conocían que los británicos habían incrementado el número de PAC sobre el punto de ataque y la entrada norte del estrecho de San Carlos. También conocían que el destructor HMS “Coventry” se encontraba en la zona Norte del Estrecho como piquete de radar, habiendo sido el responsable de algunos derribos ese día, lo que podría suponer una alarma en su contra.
A unas 200 millas al N de las islas Malvinas (S 48º 00’ – O 62º 00’) se había determinado el punto de encuentro con el avión cisterna KC-130H (TC-69) de la FAA, al mando del vicecomodoro Pessana. El repostaje se inició a las 1530 horas aproximadamente, tras lo cual, y a una distancia de unas 330 millas del blanco previsto, iniciaron la navegación bajo perfil de ataque. No obtuvieron ninguna señal de amenaza en el transcurso, volando a unos 900 Km./h, mientras que a las 1628 horas el CC Curilovic llegó a la distancia prevista al blanco, trepando y realizando el primer barrido de radar. Descubrió la presencia de blancos y la formación continuó su vuelo a unos 30 metros de altura sobre el mar. Tiempo después hicieron un segundo barrido, seleccionaron el blanco más grande de los detectados e hicieron una corroboración radial entre ambos pilotos, lo que sería la primera comunicación desde que habían partido. Realizado esto, los misiles fueron alimentados con la información del blanco e iniciaron la fase final del ataque. Con la confirmación del blanco y ya en condiciones los aviones treparon para el lanzamiento de sus armas. A las 1632 horas, en posición S 50º 38’ – O 56º 08’, los dos pilotos dispararon sus misiles AM-39 “Exocet” con un corto intervalo y emprendieron el retorno a casa.
El ataque solo pudo ser advertido cuando los aviones realizaron su barrido de radar, lo que hizo saltar las alarmas en la fragata “Ambuscade”, ubicada en el extremo Norte de la Task Force. Los sistemas ESM dieron la alarma y de inmediato se envió un flash a todos los buques, desatándose el zafarrancho de combate. De inmediato se comenzó el lanzamiento de cohetes con chaff y las fuentes británicas aseguran que cada portaaviones lanzó al aire un helicóptero “Sea Lynx” dotado de sistemas de contramedidas electrónicas, usualmente denominados “decoy” (señuelo) por los británicos.
Relato del asesor de prensa del almirante, Graene Hammond que presenció el ataque de los misiles: “El Hermes estaba en el centro de la formación, adelante y un poco a la izquierda iba el Invincible. El Atlantic Conveyor estaba a nuestra derecha un poco adelante y a unas dos millas de nosotros. Todos los buques lanzaban cohetes de chaff. Inmediatamente, lanzando una estela, uno de los Exocet vino rozando las olas, impactó a estribor del Atlantic Conveyor y su cabeza explotó. Hay alguna evidencia que el chaff de los Lynx fue exitoso en desviar los misiles de su trayectoria de los portaaviones, pero un Exocet parece haber reenganchado al buque contenedor, mientras que el otro siguió hasta el final de su viaje y cayó al mar.”
Los dos cazas argentinos habían emprendido el retorno tras el lanzamiento, volaron a baja altura durante unas 70 millas antes de trepar a la altura de crucero que les permitiría ahorrar combustible. Cuando el CC Curilovic se enteró que el avión cisterna aún estaba en la zona de operaciones, tal y como lo había solicitado el COAN durante la planificación, solicitó una nueva posición para el repostaje en vuelo, el cual se produjo a las 1725 horas (S 48º 20’ – O 63º 00º), lo que permitió llenar sus tanques de combustible y retornar hacia Río Grande, en vez de hacerlo hasta Puerto Deseado como se había previsto inicialmente, arribando a las 1837 horas, tras cuatro horas y siete minutos de vuelo.
El ataque había sido un éxito absoluto, los dos misiles pasaron muy cerca de los dos portaaviones británicos y si bien no alcanzaron a ninguno, el impacto sobre el “Atlántico Conveyor” sería calificado como un verdadero desastre logístico. 
El misil que lo impactó si estalló, la explosión y el fuego pronto se apoderaron del inmenso buque logístico, poco pudieron hacer los elementos de control de daños desplegados, las cubiertas de madera, impregnadas de combustibles y aceite, ardieron rápidamente y en media hora el fuego se hacía incontrolable. Las explosiones comenzaron a escucharse en las bodegas inferiores, el calor comenzó a apoderarse del buque y la nube de humo lo cubría casi completamente. El fuego comenzaba a acercarse hacia los depósitos de combustible de aviación y las municiones para las tropas de tierra. Los equipos de incendios comenzaron a sufrir problemas con las mangueras, muchas de las tuberías ya estaban al rojo vivo o rotas, no había más remedio que abandonar el barco.

Fuentes:
http://malvinasguerraaerea.blogspot.com.ar/2015/05/el-hundimiento-del-atlantic-conveyor.html

miércoles, 10 de mayo de 2017

Los ingleses capturan la villa de la Concepción de Pando

En el marco de la pequeña campaña en la Banda Oriental durante las invasiones inglesas, ha tenido lugar un combate que se ha resuelto arbitralmente empleando el programa JGNP sin presencia de jugadores, dado que se trataba de un escenario muy pequeño. Este es el relato de lo acontecido.
El 18 de febrero de 1807 la fuerza expedicionaria inglesa al mando de Auchmuty se movilizó en dos columnas que convergieron en el atardecer del 19 en las proximidades de la villa de la Concepción de Pando. El 20 a la mañana la brigada del LtCol Backhouse avanzó sobre la villa con el Reg.40° de infantería, el Reg. 87° de infantería y su artillería a pie.
En la localidad lo esperaban pobladores y milicias locales al mando de don Manuel de Viana armados con algunos mosquetes, pistolas y trabucos.
Backhouse advertido que el ejército virreinal no estaba en la localidad ni en sus alrededores no quiso perder el tiempo y avanzó sus cañones a tiro de metralla. Desplegó a su derecha al Reg.40° y al 87° lo dejó formado en columna como reserva junto a la batería.
Inmediatamente inició un tremendo bombardeo sobre la villa, los defensores no podían responder dado el corto alcance de sus armas y resistieron cubriéndose lo mejor que podían.
Tras una hora de continuo bombardeo la localidad y la iglesia se incendiaron provocando la huida de los pocos pobladores que aún quedaban allí, pero los milicianos siguieron en sus puestos.
Backhouse dio la señal para que el 40° iniciara su avance. Los disciplinados infantes británicos marcharon formados en línea y al estar a distancia eficaz de fuego de mosquetes lanzaron una terrible descarga. Los defensores sufrieron muchas bajas, pero no se retiraron y devolvieron el fuego. La línea inglesa no se inmutó y dejando atrás a sus heridos siguió avanzando.
Montado en un caballo negro don Manuel Viana organizaba la defensa y daba coraje a sus paisanos pero finalmente una bala lo derribó. Para entonces quedaban menos de la mitad de milicianos en condiciones de seguir peleando y las casas se consumían por las llamas, don Manuel ordenó la retirada.
Finalmente, los ingleses entraron en el pueblo. No se ocuparon de los heridos, pero inmediatamente se dieron órdenes para requisar víveres, valores y todo cuanto pudiera ser de alguna utilidad.

Esa noche una partida de dragones que había sido enviada a explorar regresó al galope informando que había sido avistado a todo el ejército virreinal desplegado junto a la villa de la San Isidro de Las Piedras.

domingo, 16 de abril de 2017

Arboles caseros

Acá van algunas fotos del proceso casero de confección de árboles para las mesas de invasiones inglesas, la idea es tener retamas, ombúes y chañares.
No es un árbol, en realidad es una planta arborescente oriunda de la Argentina, la Banda Oriental y el Brasil, es el ombú, Phytolacca dioica. Pese a su tronco grueso y su gran porte (alcanza una altura de 10 a 15 m, con una amplia copa y grandes raíces visibles) es una hierba que puede alcanzar grandes proporciones (especialmente en la base del tronco) pero la consistencia de su madera es muy ligera, casi herbácea, por ello erróneamente hay quien lo ve más como un árbol que como una hierba gigante. Es clasificado sistemáticamente en botánica como Dicotiledónea o. centrospermales, Fam. fitolacaceas cuyas características son plantas herbáceas o leñosas, de especies dióicas (individuos machos con flores y hembras con flores y fruto baya). El ombú silvestre, oriundo del noreste argentino, tiene un porte muy distinto al que presenta el cultivado en la Pcia. de Buenos Aires, cuyo tronco llega a tener varios metros de altura y gran diámetro. Por lo que desde el punto de vista morfológico es un árbol, con una estructura anatómica anómala, muy carnosa, carente de crecimiento secundario y anillos de crecimiento. 
El "Ombusillo" Phytolacca tetramera, especie endémica del noreste de Buenos Aires, la cual se extiende desde La Plata hasta la bahía de Samborombón, es notoriamente el de menor tamaño. Quienes aducen que es una hierba gigante resaltan principalmente las curiosas características de su tallo, bastante húmedo y verde sin notorios anillos de corteza, de madera esponjosa y blanda (la madera de ombú a no ser que esté muy desecada no sirve para hacer leña de fogones ni para tallas de carpintería). Contiene grandes cantidades de agua, lo que le permite sobrevivir en el entorno de escasas lluvias de la pampa seca. Crece rápidamente, y es inmune a buena parte de los insectos que depredan las hojas de la flora pampeana gracias a su savia tóxica.
Acá van fotos de unos intentos de hacer un par de ombúes:
Pese a ser de una madera de características "herbáceas" el ombú ha tenido y mantiene grandes utilidades para el ser humano en la región de la llanura pampeana: sirve de refugio (especialmente de día como "sombra" para el descanso) ante jornadas muy calurosas o en temporales y "avenidas" (grandes crecidas de aguas); su sombra mantiene la humedad superficial del suelo adyacente y sirve de hito, mojón o señal para situar distancias y territorios en la pampa. Es fácil encontrar referencias al ombú dentro del folklore rioplatense y en la tradición gauchesca. Su amplia copa servía de sombra a los viajeros durante las horas de sol más intenso, ganándole el respeto y la amistad del gaucho.

martes, 11 de abril de 2017

lunes, 27 de marzo de 2017

Pequeña campaña en la Banda Oriental - se reorganizan los ejércitos -

Enero de 1807
Es sabido que se han divisado goletas y faluchos ingleses, escoltados por bergantines y fragatas, realizando sondeos en diferentes puntos de la costa de esta provincia. Los reportes indican que los navíos han sido avistados en los sectores T7, T8, U7 y P7 según la denominación de la cartografía de la Armada Real. 
También se rumorea que los ingleses estuvieron en las proximidades de la desembocadura del río Santa Lucía. En ese sector tuvo lugar el desembarco de un oficial, algunos infantes de marina y varios marineros recorrieron la playa y subieron la barranca por varios lugares. El oficial tomó apuntes de todo y probablemente haya realizado dibujos de vistas de la playa y la barranca. Estos trabajos duraron varias horas y al atardecer retornaron a su nave.
Se han visto partidas de la fuerza Extramuros del Sr. Marqués de Sobremonte llegar hasta las vecindades de San Carlos y de Maldonado, donde se han encontrado partidas enemigas pero no se han trabado en combate. Los lugareños informan que el ejército inglés está acantonado allí. 
La partida de Voluntarios de Montevideo divisa a los Dragones ingleses pero no descubre sus propias posiciones y de inmediato se retira. 
Los ingleses saben por sus agentes en Montevideo que todo el ejército virreinal aun se encuentra en esa plaza y que se está reorganizando.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Pequeña campaña en la Banda Oriental- primera batalla

Introducción
El objeto de esta pequeña campaña es rememorar las jornadas de la segunda invasión inglesa en la Banda Oriental planteando en la mesa de juego algunos combates antes del asalto sobre Montevideo.
Situación histórica previa a la campaña:
Hacia fines de 1806 el Gobernador Ruiz Huidobro había ordenado la organización de  nuevos cuerpos de milicias con los cuales se constituyó la guarnición de Montevideo. A principios de enero de 1807 se recibieron noticias en Buenos Aires que se había avistado una poderosa fuerza naval inglesa, que amenazaba Montevideo y el Gobernador Militar  don Santiago de Liniers,  ordenó convocar al ejército y se organizó una expedición auxiliadora a Montevideo.
Por su parte, el virrey Sobremonte muy desprestigiado en Buenos Aires, cruzó a la Banda Oriental acompañado de una importante fuerza de caballería, pero tampoco fue bien recibido en Montevideo, por lo cual se instaló en la zona del arroyo Miguelete. En la ciudad, a instancias del pueblo que hostigaba al Cabildo, se organizó una fuerza al mando del Brigadier Lecocq lista para salir a combatir a los ingleses. Estos hechos, que ocurrieron históricamente, dan lugar a la organización de las fuerzas virreinales de esta pequeña campaña. Los ingleses están también organizados como lo estuvieron históricamente.
Condiciones de victoria
La campaña se desarrollará entre enero y mayo de 1807. Para enero la flota inglesa está en el hexágono Y11. La posición de los virreinales será informada a los correspondientes jugadores. Cada bando tendrá objetivos que cumplir, cada objetivo cumplido sumará 10 puntos acumulativos con el puntaje de cada localidad ocupada. Ganará la campaña el bando que posea más puntos al finalizar la misma.
Localidad
Puntaje
San Isidro Labrador de Las Piedras
6
Villa de la Concepción de Pando
8
Maldonado
San Carlos
10
4
Ntra.Sra. de Guadalupe (Canelones)
4
Cartografía de la campaña
En la cartografía cada hexágono representa 13 Km.
Desarrollo de la campaña
El desembarco inglés se realizó el 22 de enero sin oposición por parte de los virreinales cuyo comandante había previsto que un comandante inglés prudente desembarcaría en Maldonado y se ocuparía de buscar las provisiones tan necesarias y si fuera audaz desembarcaría en alguna playa cercana a Montevideo para tratar de terminar rápidamente con la campaña. 
Lecocq se encontraba en Montevideo, Elio había desembarcado en Colonia unos días antes y Sobremonte tenía su fuerza desplegada entre Montevideo y Las Piedras. El Comandante virreinal envió la fuerza de Sobremonte hacia Maldonado y ordenó el arreo del ganado que estaba en la zona hacia la zona de Las Piedras y la fuerza de Sobremonte debía encontrarlo para escoltarlo. Así Sobremonte también tomaba una posición central entre Montevideo y Maldonado.
El comandante inglés en una demostración de audacia decidió desembarcar en el Buceo una playa relativamente cercana a Montevideo y al no encontrar oposición se dispuso a marchar hacia la villa de la Concepción de Pando donde esperaba encontrar algunas provisiones. Si no encontraba ganado en los alrededores haría requisas en las casas de la villa y en la estancia cercana.
Después de algunas alternativas que pusieron color a la marcha de los ingleses, el 24 de enero de 1807 (lunes 27 de febrero de 2017) finalmente tuvo lugar la primera batalla de esta pequeña campaña en la Banda Oriental.
El juego
El juego se desarrolló sin mayores inconvenientes hasta que hacia el final un lamentable accidente hizo que se apagara la vieja laptop electro dependiente donde corría el programa que administraba el juego. La situación del juego para ese momento y la buena disposición de los jugadores permitieron llegar a un final aceptable para todos y se pudo cerrar este capítulo de la campaña. Acá va el relato.
Los ingleses

Los virreinales
Los ingleses ya sabían que los esperaba una fuerza enemiga en la villa de la Concepción de Pando, pero no sabían que la previsión del jefe enemigo había permitido que reunieran a toda la fuerza disponible dejando Montevideo con una pequeña guarnición.
Los virreinales entusiastas sabían que debían enfrentar el ejército más disciplinado de Europa, lo cual por entonces era decir el mejor del mundo, y lo debían hacer con unos pocos veteranos y una mayoría de unidades de milicias bien uniformadas y entusiastas, pero deficientemente entrenadas.

Los virreinales desplegaron así: Sobremonte a la derecha, donde contaba con espacio para usar su cuerpo de caballería, Lecocq en el centro, ocupando la localidad y la iglesia y Elío a la izquierda defendiendo el solar de Gaynza.
Elío desplegó sus nueve cañones de seis libras en una posición fuerte frente al solar de Gaynza, Lecocq desplego en descubierta sus seis cañones de 8 libras y la batería de 18 lbs, tirada por bueyes, fue colocada en una posición fuerte junto al bosque. Sobremonte colocó algunos de sus regimientos detrás del bosque y desplegó a los restantes manteniendo atelada su batería volante de 4 libras.
Los ingleses desplegaron a su derecha a la Brigada Ligera, en el centro a la Brigada Auchmuty y a la izquierda la brigada comandada por Vassal con toda la caballería disponible, pues sus avanzadas le habían informado que allí estaba el numeroso cuerpo de caballería virreinal.
Como era de esperarse los virreinales iniciaron la batalla cautelosos y manteniendo sus posiciones, y los ingleses, que habían realizado una audaz operación de desembarco…también fueron cautelosos.
La batalla comenzó a los cañonazos, ambos bandos se dieron los buenos días con descargas de artillería y los ingleses comenzaron a avanzar la Brigada Ligera. Los Royal Marines, formados en tiradores, avanzaban sobre el solar de Gaynza y el Batallón Ligero, también formado en tiradores, avanzaba sobre la villa de Concepción de Pando, los Rifles marchaban en línea doble detrás de los Royal Marines. Esta disposición ponía de manifiesto su temor a la batería de la Artillería de la Unión que estaba en posiciones fortificadas entre el solar de Gaynza y la villa. El centro inglés también comenzó a avanzar con sus batallones formados en línea en apoyo a la Brigada Ligera.
Los virreinales movilizaron el cuerpo de caballería de Sobremonte que avanzó hacia la izquierda inglesa sufriendo el fuego de sus cañones y recibiendo el ataque de los dos regimientos de Dragones Ligeros que los ingleses habían desplegado allí.







En el centro, los cañones virreinales arrojaban metralla sobre las líneas inglesas que avanzaban y apenas llegaron dentro del alcance máximo de los mosquetes empezó el fuego de la infantería apostada en los tapiales de la iglesia y del pueblo.
El fuego de la batería a pie inglesa hizo que la batería de 8lbs virreinal desplegada en descubierta tuviera que retirarse y la batería de 18lbs. , bajo la protección de una posición fuerte, seguía haciendo fuego.
 Elío lanzó a los Húsares de Núñez a frenar el avance de los Royal Marines que venían en orden abierto sostenidos por los Rifles en doble línea y desde el centro virreinal Lecocq envió a los Blandengues de Montevideo sobre dos batallones del centro inglés que habían comenzado a avanzar lentamente.
Los Royal Marines desplegados en tiradores evadieron a los Húsares de Núñez que fueron a chocar con los Rifles que al verlos venir formaron rápida y fríamente en cuadro. Los Rifles son topas de elite y no corrían más peligro que un D10 =0, inmediatamente rechazaron a los Húsares que se retiraron desorganizados.
En el centro sucedió una situación similar, los Blandengues de Montevideo cargaron al Batallón Ligero que no logró evadir ni formar en cuadro y que se retiró precipitadamente, el batallón más cercano que venía en su apoyo, formó cuadro y rechazó a los Blandengues que debieron retirarse.
En ambos casos la caballería fue rechazada pero el ataque se había detenido.












En el flanco izquierdo inglés, dos de los regimientos del cuerpo de caballería de Sobremonte fueron derrotados por uno de los regimientos ingleses que los tomó de flanco, pero los Voluntarios de Caballería del Paraguay lograron cargar exitosamente sobre un regimiento inglés y se metieron en un bosque abierto detrás del cual estaba emboscado el otro regimiento de Dragones Ligeros.
En estos combates Sobremonte perdió a los regimientos de Voluntarios de Córdoba y de Montevideo que fueron destruidos y luego a los Voluntarios del Paraguay que sufrieron cuantiosas pérdidas. Solo le quedaban los Blandengues y el Fijo de Dragones de Buenos Aires.
En el centro, la infantería virreinal continuó haciendo fuego sobre los ingleses que lo respondían y el avance se hacía más lento. La batería de 8lbs pudo volver a la línea y fue desplegada pero la batería de 18 libras fue obligada a atelar y a retirarse por el fuego inglés, también pudo regresar, pero finalmente ambas baterías fueron destruidas
En el flanco derecho inglés el batallón formado por compañías de Royal Marines fue destruido y los Rifles debieron detener su avance al pie de la colina del solar de Gaynza.
Elío decidió entonces enviar nuevamente a los Húsares de Núñez, que se habían reorganizado, lo cual hizo que los Rifles formaran en cuadro, pero los Húsares los ignoraron y cruzaron el Arroyo de las Carretas para amenazar la retaguardia inglesa y en el otro flanco los regimientos sobrevivientes de Sobremonte se aprestaban para hacer lo mismo.
Eran casi las siete de la tarde y empezaba a anochecer, los ingleses tenían su ataque detenido en toda la línea, la noche pareció apresurarse en ese fatídico día y el comando inglés decidió que se ganaba más con una retirada con las fuerzas todavía en condiciones de combatir y dirigirse a Maldonado, que estaba a un día de marcha y donde esperaban encontrar provisiones tan necesarias para seguir la campaña.


Las tropas virreinales estaban cansadas y muy castigadas, pero prorrumpieron en gritos de júbilo al ver la retirada inglesa, no los habían podido desalojar de sus posiciones. Sus jefes, analizando fríamente la situación y las cuantiosas pérdidas sufridas, no se alegraron tanto y decidieron, dejar una pequeña guarnición formada por voluntarios de la zona y retirarse bajo la protección de las murallas de Montevideo.
Muchas gracias a todos compañeros de juego que tuvieron la amabilidad de visitarme y la gentileza de disimular las dificultades.